Los integrantes de grandes organizaciones de todo el mundo han sido durante los últimos años el target de esfuerzos planeados y sistemáticos de promoción de los valores de esas entidades.

La gente ha visto dichos valores enunciados, descritos, explicados e ilustrados. En ciertos casos, a fuerza de repetición desde distintos frentes comunicativos se habrán vuelto familiares para muchos; habrá incluso quien haya llegado aprenderlos de memoria.

Sin embargo, es probable que a pocas personas se les haya informado con detalle acerca de la importancia de los valores para las organizaciones, sean empresas, instituciones educativas, hospitales, entidades gubernamentales, hoteles, etc., y para ellas mismas, para quienes conforman sus cuadros.

Por eso, pocos saben que:

  1. Los valores son los lineamientos fundamentales que guían la actuación de personas, grupos, empresas y sociedades. Todo lo que hacemos se da en el contexto de los valores que compartimos con quienes nos rodean, seamos o no conscientes de ello.
  2. En el trabajo, los valores dan coherencia y consistencia al desempeño y, por tanto, cuando de veras guían el comportamiento de los los colaboradores, hacen a las personas razonablemente predecibles y por ello confiables.
  3. Sirven como referencia para la toma de decisiones. En situaciones de incertidumbre, o cuando hay que decidir entre alternativas aparentemente iguales, los valores sirven como claves de lo “bueno”, lo “deseable”, lo “correcto” o lo opuesto, lo que hay que evitar.
  4. Proporcionan un sentido de trascendencia a las actividades laborales, al vincular las finalidades de la empresa con los valores humanos, con el bien común.
  5. Son un factor de identificación y de cohesión entre todos los integrantes de una organización, al permitirles conectar sus principios personales con los valores de la compañía.
  6. Facilitan la comunicación, porque ofrecen una serie de conceptos compartidos, de puntos de referencia común y de acuerdos, que permiten entenderse de manera más directa, rápida y fácil.
  7. Distinguen a las empresas de sus competidores y, en general, del resto de las organizaciones, porque determinan el estilo particular de actuación de sus integrantes.
  8. Desempeñan un papel muy importante en la comunicación al exterior de la empresa (clientes, consumidores, proveedores, etc.) de lo que puede esperarse de ella en su ambiente de negocios y en otros ámbitos de su actuación.

Los valores son el núcleo de esa forma distintiva de actuar en las organizaciones a la que nos referimos como el estilo de la casa, que no es otra cosa que la manifestación de la cultura corporativa. Mientras más claros sean para los miembros de esas organizaciones los valores, y las formas concretas de aplicarlos al trabajo cotidiano, es decir, de vivirlos, mayores serán los beneficios derivados de los mismos y las probabilidades de desarrollar una cultura sólida y funcional.

En resumen, los valores permiten una mayor integración de todos los miembros de la organización, facilitan la comunicación y la unidad, contribuyen a generar compromisos y una identidad necesaria para alcanzar los objetivos de la empresa, y propician la colaboración mutua que hace posible, entre todos, llevar hacia adelante y por buen camino a la empresa.

Por: Salvador Sánchez, Consultor Asociado en Zubia People & Business.

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